Adoro la expresión “hasta cierto punto”. Es el punto de inflexión por excelencia en cualquier tipo de forma discursiva. Uno puede emplearla en situaciones muy diversas. Tanto es así que hoy inauguro en este blog una nueva sección en su honor.
Hoy, en “Hasta cierto punto”, me viene a la mente…
El líder de grupo de rock que, a mitad del concierto, se dirige a su público:
» ¡Muchísimas gracias!… Desde que empezamos esta gira hemos estado en sitios increíbles, pero vosotros… ¡Vosotros sois la hostia, [insertar ciudad]!… Gracias por estar ahí. Sin vuestro apoyo, no seríamos nada… Todo lo que hemos conseguido, todo lo que somos ahora os lo debemos a vosotros… Hasta cierto punto… Porque a ver, el apoyo se agradece y tal, pero también se puede apoyar antes, que yo me pasé cinco años tocando en baretos de mierda… Y luego la ciudad… Que hombre, mal mal no está… Yo qué sé, en Sevilla una vez nos robaron los instrumentos. Aquí por ahora solo se lo han robado al bajista, que total, ya ves tú… Pero vamos, “uuy sí, esta ciudad es super moderna, aquí tenéis un montón de fans, gente super alternativa…”. ¡Gafapastas!… “Uuuy sí, somos un público incondicional”. ¡Incondicional mis cojones! Cinco años, ¡¡cinco putos años con la puta maqueta de los huevos, que ya ni me gusta ni nada!!… ¡¡¿Dónde coño estábais, mamonazos?!!… ¡Cuando vosotros escuchábais mierdas por la radio yo ya aguantaba a borrachos como aquel del fondo!… Sí sí, tú… ¿Mi qué?… La tuya… En fin… Esta canción es nuestro último single. Si queréis cantar tan fuerte como podáis, bien. Si no, que os follen, ostia ya.











